Antonio Musa (63 a. C. – 14 a. C.) fue un botánico y médico famoso por haber sido el galeno  personal del emperador Augusto y, probablemente, también de toda la familia imperial. Era de origen griego como la mayoría de los médicos en Roma. Era liberto (esclavo que ha conseguido la libertad), por lo que probablemente vestiría el clásico gorro con forma de capuchón típico de los libertos llamado pileus.

Augusto fue una persona enfermiza a lo largo de su vida. Suetonio apunta que padeció cólicos nefríticos, fluxiones hepáticas, resfriados, pruritos en la piel con costras y enfermedades periódicas cada año en primera, además no soportaba bien ni el frio, ni el calor. Sin embargo, vivió hasta los 76 años. No sabemos si eran las enfermedades que sufría, pero en muchas batallas no pudo asistir aquejado de dolencias.

Probablemente Musa asistió a Augusto en las Guerras Cántabras cuando cayó enfermo de una dolencia hepática y tuvo que retirarse a Tarraco en el 26 a.C.

Tras la primera fase de las guerras cántabras, tras cerrar las puertas del templo de Jano en el 24 a.C., Augusto sufrió el más grave de todos sus episodios, que estuvo a punto de costarle la vida. No se sabe qué mal tuvo, probablemente una enfermedad hepática o del estómago con dolores articulares. Musa le aplicó baños de agua fría, junto con una estricta dieta de lechuga. Éste acabaría sanando y agasajó a Musa con una fortuna, con el estatus de caballero y mandó erigir una estatua con su efigie. Además le eximió de pagar impuestos, privilegio que se extendió desde entonces a todos los médicos.

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