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Tribu Los Concanos

Historia.

Entre los muchos nombres que las inscripciones de la época revelan, el de “concani” nos pertenece. Somos la tribu de los Concanos.

Un grupo humano de “gentes” que conforma una de las grandes familias pioneras en la fiesta de las GUERRAS CANTABRAS. La ciudad de Concana, sede de la tribu de los concanos aparece, junto a la reconocida Julióbriga, como una de las escasas “civitatis” identificadas por los historiadores en el siglo I AC.

¡¡¡Guerra a Roma!!!

¡¡¡Guerra a Roma!!!

La investigación arqueológica del norte de España sobre esta época revela escasos y confusos datos sobre la ubicación geográfica de la ciudad cántabra de Concana. Ptolomeo la cita en el mismo meridiano de Julióbriga y, por el contrario, Joaquín González Echegaray, desconfiando de la concepción especial que del mapa de Cantabria poseía el geógrafo alejandrino, la sitúa en Liébana, cerca de un pueblo que aún hoy se sigue llamando “Congarna”.

Los Concanos formaban, según los historiadores, una de las ocho tribus cántabras más importantes de la época, muy conscientes de su identidad definida y distinta de la de sus vecinos. Lo que les llevaría, en un primer momento, a una feroz resistencia al dominio romano, encontrándose entre las muchas tribus que el caudillo Corocotta reunió entorno suyo.

En las Odas de Horacio publicadas en Roma en el año 23 AC. se señala que, entre las costumbres en extremo bárbaras que singularizan a los Concanos, destaca su afición a beber ávidamente sangre de caballo como rito enmarcado entre los muchos sacrificios que al dios de la guerra hacían.

Una ferocidad y valentía que según Silio Itálico les llevaría incluso a acompañar a Anibal en la segunda Guerra Púnica. Era este espíritu feroz lo que pretendían dominar los romanos desde el inicio de la guerra en el año 29 a de J.C., tardando diez años en lograrlo y siendo preciso destruirlo como único medio para conseguir “la paz”. En el enfrentamiento, se encontrarán con el guerrero concano cuya bravura, fortaleza física… y arraigada independencia lo harán luchar, ferozmente, en las llamadas Guerras Cántabras.

Guerrero Concano

Guerrero Concano

Historia del grupo festero.

El grupo de personas que integran la Tribu De Los Concanos ha crecido en paralelo a la fiesta de las Guerras Cántabras, formando parte de las ocho primeras tribus que iniciaron esta extraordinaria experiencia histórico-festiva. Entre los elementos que la diferencian hay que señalar: Indumentaria: Los colores marrón-tierra, verde-montaña y ocre-arcilla son una constante en la vestimenta tanto de la mujer como del hombre concano.

Común es también, la abundante presencia de pieles aprovechadas de la caza de animales autóctonos como el oso, el lobo, el conejo,…condicionados por el rigor del clima de nieve y humedad predominante. Es por ello, que lucen llamativas “calzas” en los pies. Si bien el guerrero concano se caracteriza por su agresiva apariencia, es la mujer Concana quien destaca por su detallada vestimenta

Patrimonio de la Tribu.

Estela discoidea gigante: Del patrimonio de esta tribu forma parte una Réplica de la Estela Cántabra completa encontrada en el pueblo de Barros, del Valle de Buelna.

Estandarte: Un irregular trozo de piel de animal recoge dos imágenes especialmente significativas para la Tribu De Los Concanos. En el centro, domina la presencia de una estela discoidea gigante en representación del sol (protagonista de las numerosas celebraciones de cultos especiales que en las noches de plenilunio llevan a cabo los “concani”). Y, debajo, una yegua preñada en relación con la fertilidad y con la bárbara y peculiar costumbre de esta tribu de beber sangre de caballo. Sendos símbolos sagrados para esta tribu, aparecen acompañados por elementos propios de la realidad cotidiana. Rabos de zorro cuelgan de los extremos horizontales y la calavera de una cabeza de vaca, con la agresividad de sus cuernos se eleva imponente en el extremo vertical conformando una combinación de elementos espirituales y terrenales que definen la cultura concana.