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Magistrados de Roma

Historia.

El pueblo lo formaban todos los ciudadanos de Roma y expresaba su voluntad mediante las asambleas o comicios. En estos comicios se votaban leyes, se hacia justicia y se elegían magistrados.

El Senado era el principal órgano político que tomaba decisiones sobre cuestiones extranjeras, guerras, finanzas e impuestos, el culto y asuntos militares.

La cabeza de gobierno eran los cónsules, que se ocupaban de redactar las leyes que luego debían aprobar el Senado y la Asamblea del Pueblo. Los magistrados tenían el poder de vetar las resoluciones del Senado, por lo que durante los últimos años de la República tuvieron una importancia crucial.

Las magistraturas eran ocupadas por Patricios y Nobles de sangre, con el voto organizado de tal manera que ellos tuvieran la preeminencia, acatándose en gran manera la voluntad popular.

Magistrados de Roma

Magistrados de Roma.

Todo hombre digno que se preciase debía de seguir el “Cursos Honorum” (el camino del honor) que debía tenerse en cuenta, pero no era un escalón más, sino una magistratura especial para continuar la carrera. En el juego del poder político y del ascenso intervenían dos grandes factores:

  • La Dignitas, la categoría personal, su valía moral y su derecho al respeto y a su determinado tratamiento. Por defender su dignitas un romano era capaz del suicidio o del asesinato.
  • La Auctoritas, capacidad de influencia en sus semejantes. Todos los magistrados la poseían como algo inherente a su cargo.

Para ascender era necesario poseer ambas, y una vez que se llegaba a la cima se conseguía potenciarlas y hacerlas brillar.

Los pretores eran los magistrados encargados de presidir los tribunales de Roma, algo así como “ministros”; los cónsules y su mandato tenía una duración de un año. Había ocho pretores y cada uno solía tener a su cargo un tribunal específico. Tras expirar su mandato anual podían convertirse en propretores y se les designaban territorios para que los gobernaran durante un año. César fue elegido pretor el año 62 a.c. y ejerció como propretor el año 61 a.c.

Ningún magistrado cobraba un sueldo por ejercer su cargo. Heredaron la responsabilidad de conservar todos los edificios de la urbe, la custodia del archivo de los plebiscitos aprobados en la Asamblea plebeya y todos los decretos senatoriales relativos a la aprobación de plebiscitos.

Cuatro de los magistrados, denominados ediles curules y plebeyos, tenían a su cargo el cuidado de las calle de Roma, el abastecimiento del agua, el tráfico, los edificios y dependencias públicas, los mercados, los pesos y medidas, los juegos y el abastecimiento público de grano. Tenía poder para multar a los ciudadanos por infracción de cualquier reglamento relacionado con lo que custodiaban y guardaban en sus arcas esos fondos para contribuir a los juegos.

Historia del grupo festero.

Nuestra denominación hace referencia al cuerpo de la magistratura romana. El principio monárquico estaba encargado en la autoridad de los magistrados, en especial de los cónsules. Formamos parte de la vida civil romana.

Esta legión nace en el 2002 y está formada por una treintena de personas, entre magistrados, arqueros, sus mujeres y niños. Nuestros personaje principal “Ducis Magistratus Miguelus” se distingue, además de por la Toga Praetexta, por su corona dorada de laurel. En la Gustation nuestra pócima es Elixir de los Dioses y nuestra gustation es Panis Piscis.

Magistrados de Roma

Magistrados de Roma.

Estandarte.

Está realizado en terciopelo verde e hilo dorado y se destaca por una rama de laurel, el libro y la entrada del senado. Lleva el águila en la parte superior.

Vestimenta.

Nuestra vestimenta consta de dos trajes, por un lado el que utilizamos generalmente y por otro el de los actos oficiales.

El atuendo que utilizamos habitualmente en nuestra legión depende del cargo:

  • Ducis Magistratus Miguelus, consta de una túnica por debajo de la rodilla de color verde con pasamanería dorada que cubre todo la parte central delantera. Esta túnica va acompañada por una toga dorada viscosa que pasa por el hombre izquierdo y envuelve el cuerpo, lo que le identifica como nuestro Magistrado Supremo. Utiliza unas sandalias de cuero marrón ribeteadas en dorado, que le llegan hasta la rodilla y se sujetan con cuatro trabillas.
  • La indumentaria de los hombres civiles está compuesta por una túnica igual a la de D. M. Miguelus, diferenciándose la capa por su textura y color beige, con pasamanería dorada y verde, sujeta a la altura de los hombros por un broche dorado rígido. Las mujeres lucen un vestido largo hasta los tobillos, con abertura a ambos lados, fruncido al pecho y a los hombros, estos van sujetos con tres pasadores dorados. El vestido va decorado con pasamanería en cuello, pecho, aberturas y bajos. Va acompañado por una capa igual a la de los hombres civiles.

El calzado que utilizamos son unas sandalias doradas con cintas que cruzan por la pierna hasta la rodilla. Nuestros complementos son muy diversos, entre otros están los collares, broches, brazaletes. En los actos oficiales disponemos de una indumentaria de gala: Ducis Magistratus Miguelus lleva una túnica con el mismo corte que la de utiliza habitualmente, con la diferencia de la textura y el tono del tejido. En estas ocasiones se complementa con su corona de laurel, un gran medallón y sus sortijas. Los hombres civiles, en esta ocasión se diferencian de D.M. Miguelus en la forma y colocación de la capa. Esta va sujeta en ambos hombros conn dos broches dorados.

Entre los hombres hay que destacar la vestimenta de los arqueros. Se diferencian por llevar una faldeta de cuero marrón hasta la rodilla y muñequeras del mismo material. Como armamento llevan arcos decorados y funda de cuero para colgar en la espalda con sus fechas correspondientes.

El vestuario de las mujeres está formado por un corpiño de tirantes y una falda de corte asimétrico por encima de la rodilla, lleva dos capas a distinto nivel. La capa cuelga de los hombros y va sujeta con cordón de hilo dorado, cruzando por el pecho. El calzado y los complementos son más lujosos que los utilizados habitualmente.