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Clan de los Céltigos

Historia.

El término “celtigum” aparece en una estela que conmemora a dos difuntas, fue encontrada en el castro de Cildá, situado actualmente en el norte de Palencia, en la antigüedad territorio de Cantabria. Lógicamente el clan se ubicaría en dicha zona.

Céltigos no es el nombre de un pueblo cántabro, sino de una gentilidad, familia o clan perteneciente a un pueblo de mayor entidad. Ha de ser un clan de gran relevancia y cultura pues la estela es de gran calidad y emplea un latín bastante culto. El nombre puede proceder de un antepasado, no demasiado lejano, llamado “celtigus” o “celtius”, nombre que aparece en ocasiones en la península, siendo muy frecuente en Lusitania (Portugal). Dicho nombre tiene un claro origen celta.

Por el lugar de localización de la estela parece lógico pensar que este clan pertenezca al pueblo cántabro Vellico, cuyo castro estaría en la mítica Vellica, siendo muchos los autores que la sitúan en el castro de Cildá, Olleros.

La estela se encuentra actualmente expuesta en el museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander. En ella aparecen cuatro nombres propios: AIA QUEMIA, AIA CARAVANCA, BODDO Y VIRÓN

Joven Celtigo

Joven Celtigo

Historia del grupo festero.

Tiene su origen en una agrupación anterior, “Los Peluches”, formada en junio de 2000 por un grupo de padres de alumnos del colegio San Juan Bautista La Salle. Su único fin es participar en las fiestas patronales de nuestra localidad. Adoptamos el nombre de “Céltigos” cuando en el año 2002 decidimos integrarnos activamente en la segunda edición de “Las Guerras Cántabras”, siendo éste uno de los escasos nombres de tribus o clanes que aún quedaban por asignar.

Desde el primer momento tuvimos las ideas claras, formaríamos un grupo de cántabros, elaboraríamos nosotros mismos todo el material necesario y respetaríamos fielmente los mandatos de la historia. Tendríamos que instruirnos en el tema, buscar bibliografía, visitar castros y museos …, en fin, documentarnos. Con entusiasmo, que no con constancia –casi todo el trabajo se hizo el último mes- comenzamos a preparar todo lo necesario. Las mujeres, encargadas de la confección de las ropas, recorrieron tiendas y mercados en busca de las telas adecuadas, que se ajustasen en aspecto y colorido a lo que entendíamos podría haber constituido la vestimenta de la época.

 

Confeccionaron un modelo para los hombres, otro para las mujeres, un tercero para Boddo (José Luis), el que fue jefe del clan durante las dos primeras participaciones, y el último, y más llamativo, fue para el personaje estrella de nuestro grupo, el gran druida de todas las tribus cántabras, Virón (Pablo).

Por su parte, los hombres se encargaron de la fabricación de las armas, del calzado, de los cascos protectores para las cabezas y de la cabaña . Buscaron el alma de cada chapa, de cada tabla abandonada, de cada palo, de cada cuerda con aspecto envejecido; de unos salía una espada, de otros un cuchillo, un escudo, una punta de lanza…; tuvimos suerte y encontramos gran cantidad de cuero para confeccionar los elementos más diversos, desde el calzado hasta los cascos, pasando por muñequeras y multitud de adornos personales.

Llegados los días de la fiesta pusimos especial empeño en la construcción de la cabaña, intentamos hacer una réplica lo más exacta posible de lo que fueron las moradas de nuestros ancestros. Cuidamos especialmente los detalles para que pudiera cumplir una doble función, por una parte, respetar su autenticidad, y por otra, ser práctica para su uso durante las fiestas.

En nuestra segunda participación, tercera edición de las fiestas, elaboramos una segunda vestimenta para las mujeres, con el fin de poder alternarlas en los distintos actos del programa o en el caso de inclemencias meteorológicas. También fabricamos un peto de cuero y metal para los hombres y agrandamos el tamaño de la cabaña para poder albergar más cómodamente a todos los miembros del clan, que ya en ese año fueron 65, la mitad de los cuales eran niños.

Para el año 2004 confeccionamos un segundo atuendo para los hombres, que tuvo como novedad la incorporación de un pantalón, para ganar en comodidad, y un calzado distinto a las “calzas“, más impermeable en caso de lluvia. además, durante el transcurso de los días de fiesta sentimos la necesidad de una segunda edificación que nos sirviera de refugio a la hora de las comidas. No olvidemos que en los tres últimos años la lluvia ha hecho acto de presencia, que comer al sol es bastante desagradable, y que contamos con un gran número de niños.

También cambiamos de jefe, recayendo dicha responsabilidad en Dorulio (Chele). Para la próxima edición, año 2005, estamos trabajando en la construcción de una nueva cabaña y una edificación de planta rectangular.

Utilizaremos madera de acacia por la resistencia de la misma y la belleza de su corteza, además, la ensamblaremos con piezas metálicas para que resulten más fáciles las operaciones de montaje y desmontaje, pero seguiremos conservando su autenticidad. Éste será nuestro cuarto año de participación, en los dos primeros nos encargamos de la organización del “Oráculo a los dioses”, “Reunión del Consejo de Tribus” y “Declaración de guerra a Roma”.

El pasado año, además de estos actos organizamos los “Ludi Juvenal” (juegos para niños), experiencia que nos llenó de satisfacción. También participamos activamente en el mercado cántabro-romano con un puesto en el que vendimos varios productos elaborados por los miembros del grupo (velas, juegos rústicos de tres en raya, etc.).

Este año nos centraremos en mantener y mejorar los “Ludi Juvenal”, volveremos a poner el puesto en el mercado e intentaremos hacer funcionar lo mejor posible la comisión de infraestructura, compartiendo este última responsabilidad con otros tres grupos.